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#motivacionencapsulas

martes, 25 de marzo de 2014

El vaso medio lleno y medio vacío: el enfoque de la psicología positiva



Saludos a todos los lectores. Procedo a abrir un espacio para publicar ideas acerca del proceso de acompañamiento psicológico, y el desarrollo de competencias positivas para la vida. En la cultura popular, en el estrés del día a día, muchas veces relacionamos la función de un psicólogo, psiquiatra o terapeuta, como una persona que se sienta en un diván a escuchar todos nuestros problemas y anotarlos en una libretita. Pareciera ser que las palabras “psicoterapia” y “problemas” estuviesen interconectadas.


 Sin embargo esa relación no tiene porqué ser una exclusiva en el proceso de acompañamiento, y eso explica el enfoque de la psicología positiva.
La definición de la psicología positiva desde el sitio oficial de esta disciplina dice:
  “Este enfoque se caracteriza por estudiar los aspectos más positivos del ser humano. Entre sus objetivos están el estudio de las bases psicológicas del bienestar y la felicidad, los rasgos que nos permiten superar con éxito situaciones vitales difíciles, o la aplicación de estrategias efectivas para potenciar cualidades positivas como el optimismo, la satisfacción vital o las emociones positivas en nuestras vidas”.
En otras palabras, la psicología positiva nos enseña a encarar situaciones difíciles, mediante el desarrollo de habilidades y competencias que nos permitan salir de situaciones críticas, o al menos aprender a sobrellevarlas. Si bien el enfoque en los eventos pasados es muy importante, para la persona que asiste a un proceso de acompañamiento es necesario aplicar ese aprendizaje en su vida cotidiana. Parte de nuestro desarrollo hacia la madurez psicológica, implica el dejar de enfocarnos en el vaso medio vacío, y comenzar a desarrollar las potencialidades del vaso medio lleno. Esta postura ante la vida nos ayudará a encontrar la salud, y una vida en mayor armonía con las personas que nos rodean.
En el Sitio Web http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/Default.aspx encontrarán más lecturas al respecto, junto con sencillos cuestionarios de autodiagnóstico para los que queremos saber más de nuestras propias potencialidades.



Si en algún momento concluyes que necesitas apoyo para salir adelante en un momento de crisis, o necesitas ayuda para ver el vaso “medio lleno” no dudes en contactar al profesional de la salud mental de tu confianza. 

martes, 11 de marzo de 2014

El Ser Humano en Constante Cambio



Orson Scott Card, Ender el Xenocida


Me Tomo un tiempo para saludar y recuperar este espacio de reflexión después de años de inactividad, como parte de mi propio proceso humano de metamorfosis. 
La metáfora de la metamorfosis en el proceso de acompañamiento es bastante común, de hecho Psyche, el vocablo griego que simboliza el alma es visto como una mariposa, ese aliento vital que se exhala cuando llega el momento de morir. Ese momento de transformación, de aparente inactividad, es en el cual todas nuestras energías están invertidas en un cambio interno, mucho más estructural. 

Lo que pocas veces nos dicen (o nos damos cuenta) es que la metamorfosis para los seres humanos es un proceso continuo. Mientras los insectos pasan de un estado larval a adulto, con una versión definitiva de su organismo, los seres humanos estamos en constantes búsquedas, y en una lucha constante con nuestras contradicciones personales. 


 Como el creador de la famosa saga de ciencia ficción expresó en su libro, a través de un personaje alienígena: "los humanos sí tienen metamorfosis. Cambian su personalidad constantemente". Y es una idea importante porque de alguna manera muchos de nosotros tenemos la concepción que la identidad es estable, y la resistencia al cambio es un signo de madurez. Sin embargo hay veces que el cambio es necesario, y la resistencia al mismo sólo ocasiona dolor, y pérdida. Recordemos que la supervivencia de nuestra especie se debió más a la capacidad que tenemos de adaptarnos a nuevas situaciones, que a mantener nuestras costumbres estables a través del tiempo. A través de la historia, estos períodos han sido problematizados, tales como la adolescencia o la crisis de mediana edad. Pero estos períodos no tienen porque implicar sufrimiento y dolor, sin nos concebimos como seres vivos en constante cambio, y que acepta e involucra de forma creativa las cosas que le pasan en la vida. 


Para cerrar, estoy aquí para decir: no tienes que ser igual toda la vida, está bien que quieras cambiar, está bien que un día te levantes, y te des cuenta que no quieres seguir por el camino que vas. Ignorar el instinto de nuestro propio cuerpo, nuestra propia alma, es condenarnos a vivir en un cascarón vacío, y renunciar a infinitas posibilidades de libertad. El cambio puede involucrar dolor, pero es la forma más sana y honesta de vivir en armonía con nosotros mismos y lo que nos rodea.

 Las imágenes aquí presentadas son parte de una colección llamada "Human Metamorphosis". El link aqui: http://www.mymodernmet.com/profiles/blogs/human-metamorphosis-15-pics

Si crees que estás pasando por un momento de cambio, y necesitas acompañamiento, no dudes en contactar al profesional de la salud mental de tu confianza. 

viernes, 24 de febrero de 2012

Psy Group

Tengo ya tiempo trabajando con Psy Group, un excelente equipo de profesionales a disposición para la mejora personal y la salud mental, tanto en Venezuela como en Madrid, España. Les dejo el enlace para las personas interesadas:

http://www.psy.zava.com.ve/especialistas/

viernes, 27 de enero de 2012

Los problemas de Fertilidad: un ensayo desde la visión de la psicoterapia corporal








Saludos a todas y todos mis lectores y felíz año 2012. Comienzo el año compartiendo con untedes un pequeño ensayo sobre los problemas de fertilidad que escribí para una clase de psicoterapia corporal. Espero que los ayude a encontrar la luz, así como iluminó parte de mi camino.


En el aquí y el ahora personal, me he encontrado con mujeres maravillosas y parejas, que han tenido problemas para concebir y llevar a término un embarazo. A través de mi experiencia en las clases de psicoterapia corporal me di cuenta de lo importante que era prestar atención al cuerpo en estos casos, y lo maravilloso y enriquecedor que esto puede ser para las personas. Las líneas siguientes son un modesto resumen de las inquietudes que he tenido y algunas respuestas de alternativas desde lo corporal que he encontrado en mi búsqueda. Ésta actividad me ha ayudado a cerrar esta maravillosa experiencia que ha sido el entrenamiento en la terapia a través del cuerpo.


El Consejo Internacional de Difusión de Información sobre Infertilidad define el término como una situación en la cual una pareja no puede concebir después de al menos un año de una vida sexual activa . Se considera que 15 de cada 100 parejas pueden estar en esta situación, bien sea por problemas de la mujer, el hombre o una dificultad para concebir entre los dos.
En los tiempos actuales, en los que las parejas esperan más tiempo para tener hijos por factores económicos o profesionales, y con el progreso de los métodos anticonceptivos, en general el problema de la fertilidad puede descubrirse mucho tiempo después de conformada la pareja. La frustración y la presión para tener un hijo en la familia puede ser grande, siendo una situación que se vivencia en lo emocional, psíquico y corporal, en realidad en todas las áreas del ser humano y con las personas con las que tiene contacto.


Las causas de la infertilidad son variadas, y muchas veces muy complejas. Puede ser que el varón tenga pocos espermatozoides o que no se desplacen lo bastante para alcanzar la cérvix. Puede ser también que la mujer produzca óvulos anormales, que sus trompas de falopio estén obstruidas o que tenga endometriosis. Existen casos en que se debe a que la mucosidad en su cérvix impide que el espermatozoide penetre. Existen numerosos tratamientos para reproducción asistida, tales como la fertilización in vitro, el colocar el esperma cerca del cérvix, la cirugía reparadora, el uso de óvulos o esperma donado, y una madre sustituta.

Sin embargo, al ser el ser humano un organismo integral, se entrecruzan los factores de distinta génesis con lo corporal; creencias, cogniciones, actitudes, estrés, tensión corporal y factores genéticos, hábitos y contaminación ambiental, que se unen para presentar síntomas con los que la reproducción se vuelve una tarea cuesta arriba.


La mayoría de los tratamientos para la fertilidad conocidos comienzan en el consultorio médico del especialista, e incluye hormonas, posiciones, y otras prescripciones médicas que facilitan la posibilidad de concebir; pero ¿qué pasa con los otros factores, como son tomados en cuenta? Existen estudios que demuestran las hormonas relacionadas con el estrés, por ejemplo el cortisol, influyen sobre el sistema reproductivo de las mujeres, inclusive llegando a retirarlo (Amenorrea Hipotalámica). En los hombres el estrés está relacionado al bajo conteo espermático por hablar directamente de las células reproductivas . Cuando analizamos este hecho desde una perspectiva integradora, nos damos cuenta de una realidad: nuestro cuerpo bloquea la posibilidad de reproducirse en momentos en los que se siente amenazado, y en la medida que la situación siga de esa manera, desgastando el cuerpo, las posibilidades de concebir, inclusive con asistencia son disminuidas.


Somos cuerpo, somos útero, vagina, pene y testículos; y el estrés nos afecta, y puede acentuarse con la frustración de no concebir. Es necesario el abordaje integral de la pareja, y personas que buscan concebir, y la concepción de infertilidad como problema conjunto de la pareja. Niravi Payne, psicoterapeuta norteamericana, hace más de 25 años, observando la falta de apoyo psicoemocional y corporal a las parejas con problemas de reproducción, ideó el Programa Integral de Reproducción asistida (Whole Person Fertility Program) con el cual postula que los conflictos emocionales pueden ser causantes de problemas biológicos .


El trabajo de la pareja con un programa integral para la fertilidad permite desbloquear aquella energía que impide que la naturaleza siga su curso. Algo tan natural e instintivo como la reproducción en un cuerpo sano y equilibrado, en contacto con sus experiencias fluirá de forma armónica, lo que se traducirá en uno o varios embarazos. Según Reich, lo animal e instintivo en el ser humano está enraizado en la parte inferior del cuerpo (defecación, movimiento y sexualidad), al contrario de las funciones más conscientes, que se encuentran enraizadas en la parte superior del cuerpo. Cuando hay un problema sexual o reproductivo la energía tiende a bloquearse hacia la zona inferior del cuerpo, habiendo diferencias de temperatura, tensión muscular y desarrollo en la parte inferior del cuerpo.


Desde mi experiencia como psicóloga y psicoterapeuta en formación, he tenido algunos pacientes que han pasado por la situación de intentar concebir un hijo en algún momento de su vida. Sin hacer un estudio estadístico, puedo darme cuenta de las coincidencias con las interrupciones del ciclo de la autoregulación organísmica y con la perspectiva corporal.


Un objetivo importante de la psicoterapia gestalt es apropiarse del cuerpo; Perls dijo con respecto al cuerpo que cuando “la mente que ve a mi cuerpo como diferente de “mí” es un producto de mi propia neurosis” . Cuando hay un problema de fertilidad, cosas pasan en el cuerpo que no se pueden controlar. Lo oculto de la concepción, la espera de los procesos biológicos y la expectativas hacen un fenómeno frecuente la proyección de esas frustraciones en un ente externo: se culpa al útero, a los espermas, a factores externos o emocionales; en palabras de un paciente al que entrevisté una vez (en su figura humana mostraba muchos conflictos a nivel pélvico) comentaba sobre su dificultad para concebir: “cada vez que a ella le llega la menstruación, me da una rabia….”. Una perspectiva interesante para el abordaje de estos casos es trabajar ese abismo entre una parte del cuerpo, o una idea (la idea de dar vida) y lo que ocurre con nuestro cuerpo. En el caso de las parejas, el proceso incluye la apropiación de lo que pasa con la pareja en conjunto, para poder asumir el problema, entregarse a la experiencia y empezar a sanar.


Las formas de crianza y las creencias culturales forman cogniciones que están implantadas, introyectadas dentro de nuestro ser, y que en algunos momentos pueden interferir con la experiencia de engendrar un hijo. Una infancia traumática o un conjunto de expectativas amenazantes ante la idea de ser mamá o papá pueden tener repercusiones corporales que tal vez sólo se puedan abordar de forma exhaustiva con terapia. Las terapeutas Ana Llorente y Andreína Di Gerónimo, de la página “serfertil.com” afirman que muchas veces las parejas han tenido problemas para concebir por creencias bien instauradas relacionadas con su infancia, bien sea por padres sobreprotectores o abandono, que hace difícil la experiencia de entregarse a la madurez para cuidar de otro ser. Adicionalmente un aborto inducido años atrás, y la culpa generada por éste es otro de los casos frecuentes, en los cuales es necesaria la sanación y el perdón personal para seguir adelante .

Una de las técnicas que puede ayudar a las personas a integrar estos introyectos es escuchar la voz del cuerpo, a través de los diálogos corporales, el trabajo con la respiración y el ejercicio del arraigo, que puede ayudar a liberar la tensión de la zona pélvica.



Hay muchas opciones de técnicas que se pueden aplicar para ayudar a las personas con problemas de la fertilidad, pero entre tanto, está presente una necesidad de dar vida y cuidar de otros, de ejercer ese papel de madre y pare dadores de vida en la realidad. En la página de las terapeutas venezolanas serfertil.com nos ilustran algunos consejos para nutrir esa madre interior: bendecir y honrar esa experiencia de crear, de dar vida en todas sus expresiones, cuidando una planta o una mascota, estableciendo nuevos proyectos desde el amor y lo creativo, tomando conciencia de las raíces y honrando el camino que nos llevó al día de hoy, del linaje de las y los dadores de vida que nos permitieron estar aquí. Al final, para Ser Fértil no existen personas infértiles, dado que todas y todos tenernos la capacidad de dar vida, luz y protección a otros, lo importante es reconocer esas experiencias para satisfacer esa necesidad que tenemos y que eso nos lleve a cerrar esa gestalt inconclusa.

Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Infertilidad
http://atencionatupsique.wordpress.com/2011/07/01/que-es-la-ingenieria-biologica/
http://fertilidad.elembarazo.net/reducir-el-estres-favorece-la-fertilidad.html
http://www.eluniversal.com/estampas/salud3.shtml
Amalia Castro. Bionergética y Gestalt, Una Visión Integradora.
Bárbara Mas. Cuerpo y Gestalt
http://www.eluniversal.com/estampas/salud3.shtml

jueves, 20 de octubre de 2011

"Ni es tan Feo, ni la barba es tan azul"


En mis clases de psicoterapia (recordemos que aún me estoy formando) reciéntemente hemos discutido una imagen muy interesante (un arquetipo, como dirian los junguianos), propuesta por Magaly Perez (la idea es de ella, yo sólo la publico), que no es otra que la historia de Barba Azul, un cuento francés escrito por Charles Perrault.
Barba Azul era un rico terrateniente, al que todas las mujeres de la aldea consideraban siniestro por su mirada maligna y extraña barba azul. Sabían que se había casado varias veces, pero nadie sabía que había sido de sus esposas anteriores.
En la búsqueda de una nueva esposa, Barba Azul le propone a una vecina que le dé en matrimonio a alguna de sus hijas, las cuales rechazan la petición y tratan de pasársela a la otra hermana. Al final, con estratagemas de todo tipo logra enamorar a la menor de las hermanas, que termina pensando que la barba no es taaan azul, y que es un hombre muy correcto. Para ver la historia completa, aquí está el link : Barba Azul.
A veces en nuestra vida cotidiana nos enfrentamos a situaciones peligrosas, y nuestro cuerpo nos avisa, se incomoda, se asusta y nos alerta. Los instintos, al igual que los demás animales, los tenemos allí, pero hemos aprendido a bloquearlos de tal manera, que como la muchacha del cuento nos engañamos diciento: todo va a salir bien, no pasa nada, "la barba no es tan azul".
Parte del trabajo terapéutico implica el reconocer a nuestro cuerpo, e identificar estas situaciones. Quien es nuestro Barba Azul? puede ser alguien de nuestra familia, nuestra pareja, un compañero de trabajo e inclusive nosotr@s mismos, saboteándonos hasta el cansancio. En una ciudad tan peligrosa como Caracas, Barba Azul puede ser el hampa, siempre al acecho, y de la cual no siempre podemos librarnos.

No me malentiendan, no estpy escribiendo ésto para sembrar la paranoia colectiva, creo que los opuestos no sólo se atraen, sino que se complementan: se puede combinar muy bien la confianza y fe en la naturaleza humana, con el alerta y la protección a la propia humanidad; el abrirse a la experiencia de perdonar y amar con el ponerse una coraza, porque proteger la propia psique y el propio cuerpo es una muestra de respeto y amor hacia nosotros mismos y nosotras mismas, y porque es posible pasar toda la vida en uno de los dos extremos sin desgastarse.

Parte del proceso de autorregulación es darnos cuenta de qué nos nutre y que nos daña, e ir buscando lo mejor para nuestro bienestar, pero de verdad dándonos cuenta, dado que no es posible ignorar lo que está presente, del mismo modo que la esposa del cuento no pudo olvidar jamás los cadáveres expuestos en el cuarto secreto. Una vez que vemos los cadaveres (de los demás o los propios), nunca somos la misma persona, cambiamos para siempre, lo queramos o no.

Identifica tu depredador, o la parte de tí que te depreda, date cuenta de lo obvio, porque la llave no dejará de sangrar.

lunes, 17 de octubre de 2011

Psyche y Penélope


Recientemente me ha dado la fiebre por el tejido de crochet, cosa inaudita en mí; diría un psicoanalista que es parte de mi reconciliación con mi madre nutridora interior. Mientras lo estoy aprendiendo, me doy cuenta de las grandes similitudes que tiene el tejer con el proceso terapéutico.

Los tiempos psíquicos son lentos, más lentos que los tiempos de cualquier otra cosa, probablemente más que los tiempos gestacionales. No podemos decirle a un cliente o paciente que la cura vendrá al cabo de 5, 10 sesiones, 20 o incluso 200; cada tiempo es muy particular, es como el ritmo a través del cual la tejedora hace su tela. Podemos usar aqui la frase sacada de las filosofìas orientales "No empujes el río, porque éste fluye sólo".

En segundo lugar el tejer, como proceso de cambio, es lento y paulatino, no se puede forzar al punto a apurarse, del mismo modo que no se le puede decir a la persona que "no esté deprimida", o "que no sea así", esperando tener los resultados inmediatos; es un proceso que involucra tiempo, energías, y muchos retrocesos, para avanzar en el camino correcto. Deshacer lo tejido para vover al punto en el que algo salió mal es muy parecido a lo que se hace en terapia cuando el cambio presenta obstáculos, de nada sirve avanzar sino es hasta lo auténtico, hacia lo sano.

En tercer lugar me resonó mucho la forma en la cual una persona inexperta teje, con respecto a como se da el proceso de terapia, una prueba del aprendizaje a través de la experiencia. Si pensaban que yo como terapeuta simbolizo a la tejedora, se equivocan, cada persona teje su propia psyque, y a su propio ritmo. Más importante que el porqué se hace cada punto (cuyas abrumadoras explicaciones me confundían y gastaban mi energía), un conjunto de pasos a realizar fueron para mí más útiles para ir entendiendo. Creo que es un ejemplo de como a veces el "porqué" no importa un comino, sino lo que realmente sirve para construir son los "cómo", solo haciendo cosas, intentando, arriesgándose la persona está más cerca de entrar en contacto con su propia necesidad. Y allí es donde entra el o la terapeuta, que puede invitar (bien sea de forma directiva o no) a esa persona a hacer pruebas, lo que yo llamo experimentos. Dichos experimentos, tales como escribir, hablar a una silla, abrazar a un cojín, caminar o relajarse, pierden su eficacia su se pasa media hora explicando para qué son, sólo puede comprenderse su importancia haciéndolos.

Por último, nos puede pasar como a la famosa Penélope, que tejía de día un chal y lo destejía de noche, en un intento por ganar tiempo para que su amado Odiseo pudiese llegar a tiempo y rescatarla del peligro. A veces no estamos listos para cambiar, o para abandonar algo. A veces necesitamos que otras cosas estén en sincronía para que el cambio se pueda dar de forma adecuada. Ésto es parte del proceso; darse cuenta de ello y aceptarlo también lo es...

sábado, 8 de octubre de 2011

Manejo del Cambio en un proceso de acompañamiento






Ayer tuve el placer y privilegio de dictar una charla del manejo del cambio, para la segunda promoción de coaches del instituto Caracas Coaching. Trabajamos el tema del cambio, importantísimo para cualquiera que esté inmerso en un proceso de acompañamiento.

El cambio es cuando una cosa, conducta, cognición cambia su estado, y es lo que las personas más solicitan cuando van a un proceso de acompañamiento. No creo que nunca veamos a un cliente o una cliente que diga: "vengo a terapia porque no quiero cambiar absolutamente nada de mí mismo/a, y estoy conforme con todo lo que está pasando en mi vida".

Por lo mismo, entender el proceso de cambio es importantísimo para entender el proceso de terapia, porque si llegamos a consulta pensando que porque estamos pagando una consulta ya nos estamos sanando, sería lo mismo que pretender que perdemos peso sólo con afiliarnos a un costoso gimnasio (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia).


Sin embargo, aunque parecemos desear que todo cambie, y para mejor, hay que confesar que el cambio nos parece terrorífico. La noche antes del primer día de clases, la perspectiva de un ascenso o la llegada de un bebé son cambios que pueden ser aterradores, porque aunque tienen una valencia positiva, modifican la zona de confort, el status quo al que ya estamos habituados. No queremos decir que la gente quiere estar mal o infeliz, pero cuando nos vamos a lo irracional, lo conocido es peferible a lo desconocido, quien tenga dudas que busque en inernet el "Síndrome de Estocolmo". Éste proceso es el que se denomina resistencia al Cambio.


Un proverbio chino (creo que es chino) dice: "Es mejor cojear dentro del camino, que correr fuera de él, porque mientras cojeas te acercas a tu meta, en cambio fuera del camino, puedes estar alejándote de ella". Para poder cambiar, paradójicamente, hay que dejar de intentar cambiar, reconocer y aceptar la realidad tal y como somos nosotros. No es posible apresurarse y correr hacia un punto que nos parezca mejor en el proceso de terapia, si no nos detenemos a reconocer el presente, sino le asignamos un valor a eso; por lo menos no es posible si queremos que el cambio sea permanente o duradero en el tiempo. Piensenlo bien: si dejar las drogas fuera tan sencillo, ¿cuanto tardaría un adicto recuperado en volver a caer?, si con un botón pudieramos solucionar nuestros problemas de pareja, los comportamientos de nuestro hijo o hija, el comer compulsivamente, cuanto valor le asignaríamos a ese logro?, para que nuestra psique se transforme, debemos pasar por un proceso que puede ser doloroso, pero que le asigna un valor a el cómo soy yo actualmente y como soy yo cambiando. En pocas palabras, el cambio no viene por negar el propio self, sino manteniendo y respetando la naturaleza de cada persona.



Por último, es importate recalcar que para que haya un proceso de cambio debemos: primero tener la decisión de cambiar, sin la cual no se puede hacer nada; tener aceptación propia, para luego poder tratar con amabilidad a las demas personas, aceptándolas. A partir de allí se puede construir un maravilloso futuro basado no solamente en el cambio, sino también en lo que es sano para cada uno de nosotros.

Les dejo este regalo: http://www.youtube.com/watch?v=ObisJHhTbaA